Conducta  de los niños

Conducta destinada al cuidado y desarrollo de los niños. Se ha comprobado que las madres sensibles y reactivas suelen tener niños que muestran vinculación segura; en caso contrario, los hijos manifiestan angustia e inseguridad. Los padres participativos son igual de importantes en la protección y crianza de los niños; sin embargo, acostumbran a dedicar mayor parte de su interacción con el niño al juego que a dispensar cuidados. Si ambos progenitores se apoyan mutuamente la eficacia de la crianza se incrementa. Las vinculaciones de la niñez temprana se debilitan con el tiempo; la ansiedad provocada por la separación del contacto con los padres culmina alrededor de los trece meses y después se debilita gradualmente. Con el tiempo, los niños se familiarizan con la gama más alta de situaciones y se comunican más libremente con los extraños. Se ha identificado que los niños que mantienen un vínculo seguro entre los doce y los dieciocho meses, actúan con más confianza. Los padres responden a cuatro modelos de actitud en cuanto a la crianza.
Autoritarios (imponen reglas y esperan obediencia).
Autorizadores (exigen y al mismo tiempo se muestran sensibles y razonables).
 Permisivos (se someten a los deseos de sus hijos, formulan escasa reclamaciones y utilizan pocos castigos).
 Rechazantes y/o descuidados (distantes). Los niños que poseen más elevada autoestima, confianza en sí mismos y competencia social, generalmente tienen padres cálidos, preocupados y autorizadores, que suministran a los niños un sentido del control más firme y una mayor vinculación. Las diferencias culturales demuestran que en las sociedades occidentales se educa a los hijos en los valores de la independencia, mientras que las asiáticas y africanas se centran en el cultivo de la proximidad  emocional, con un sentimiento más sólido de la < >. No se debe soslayar el efecto de la genética en los rudimentos de la personalidad del niño, ajenos en parte a la influencia ambiental. Crianza cruzada, es un método de investigación por medio del cual se comparan los efectos relativos de la herencia y del ambiente. Siguiendo este método, los investigadores estudian a los individuos que han sido adoptados por padres con trastornos psicológicos y si es posible, los comparan con los padres biológicos.
 


Viviendo en otra Dimension

Según las últimas estadísticas del  CDC (El Centro de Control de Enfermedades en Estados Unidos), 1 de cada 110 niños menores de 8 años padece de de algún tipo de autismo. Alrededor del mundo las estadísticas son similares y aunque todavía se desconoce que causa el autismo, está probado que el la intervención temprana intensiva produce una gran mejoría en los síntomas del autismo.

El autismo consiste en un espectro de enfermedades que generan desde incapacidad severa y profunda para comunicarse y retraso mental hasta síntomas relativamente leves.

Lamentablemente, aunque que la amplia mayoría de los niños con desórdenes del espectro autista presentan síntomas antes de los 3 años, la identificación no suele realizarse hasta bastante tiempo después y se pierde tiempo valiosísimo.

A veces notamos que hay algo raro en el desarrollo o de que algo “anda mal” de alguno de nuestros hijos (o en otros casos un estudiante, familiar, vecino) y tenemos dudas sobre si lo debemos llevar a examinar o avisarle a ese padre, amigo  o colega que algo anda mal. En esta sección  he puesto una pequeña guía sobre el espectro del autismo, en especial señales que nos pueden indicar que hay que evaluar al niño(a) entre otras cosas

 


Señales del sindrome de Asperger

Se diagnostica alrededor de los 6 años o más y sus síntomas son:
-Dificultad para hacer amigos.
-Dificultad para leer o comunicarse a través de signos no verbales, como las
expresiones faciales.
-No comprender que los demás tienen pensamientos y sentimientos diferentes a los propios.
-Focalizar obsesivamente su atención en un interés limitado, como recitar los horarios
de trenes.
-Habilidades motoras torpes.
-Inflexibilidad acerca de las rutinas, especialmente cuando los cambios ocurren espontáneamente.
-Patrones de lenguaje mecanizados, casi robotizados.

Incluso niños normales presentan de vez en cuando algunos de estos comportamientos, pero los síntomas del autismo y del síndrome de Asperger, por el contrario, son persistentes y evidentemente debilitadores.