Conducta de los niños
Conducta destinada al cuidado y desarrollo de los niños. Se ha comprobado que las madres sensibles y reactivas suelen tener niños que muestran vinculación segura; en caso contrario, los hijos manifiestan angustia e inseguridad. Los padres participativos son igual de importantes en la protección y crianza de los niños; sin embargo, acostumbran a dedicar mayor parte de su interacción con el niño al juego que a dispensar cuidados. Si ambos progenitores se apoyan mutuamente la eficacia de la crianza se incrementa. Las vinculaciones de la niñez temprana se debilitan con el tiempo; la ansiedad provocada por la separación del contacto con los padres culmina alrededor de los trece meses y después se debilita gradualmente. Con el tiempo, los niños se familiarizan con la gama más alta de situaciones y se comunican más libremente con los extraños. Se ha identificado que los niños que mantienen un vínculo seguro entre los doce y los dieciocho meses, actúan con más confianza. Los padres responden a cuatro modelos de actitud en cuanto a la crianza.
Autoritarios (imponen reglas y esperan obediencia).
Autorizadores (exigen y al mismo tiempo se muestran sensibles y razonables).
Permisivos (se someten a los deseos de sus hijos, formulan escasa reclamaciones y utilizan pocos castigos).
Rechazantes y/o descuidados (distantes). Los niños que poseen más elevada autoestima, confianza en sí mismos y competencia social, generalmente tienen padres cálidos, preocupados y autorizadores, que suministran a los niños un sentido del control más firme y una mayor vinculación. Las diferencias culturales demuestran que en las sociedades occidentales se educa a los hijos en los valores de la independencia, mientras que las asiáticas y africanas se centran en el cultivo de la proximidad emocional, con un sentimiento más sólido de la <

